Las propuestas para establecer un Estado palestino atravesaron más de siete décadas de particiones, negociaciones territoriales y discusiones sobre Jerusalén sin desembocar en un acuerdo definitivo. Desde la Comisión Peel de 1937 hasta las negociaciones entre Ehud Olmert y Mahmoud Abbas en 2008, esos episodios forman la cronología con la que el columnista del Jerusalem Post, Michael Freund sostiene que la ausencia de ese Estado no puede atribuirse únicamente a Israel.
El recorrido comienza en 1937 con la Comisión Peel, creada por el gobierno británico para estudiar el futuro del mandato de Palestina. En aquella propuesta planteaba la creación de dos estados separados, uno judío y otro árabe. La dirigencia árabe la rechazó, mientras que el liderazgo sionista aceptó el principio de partición aunque objetó aspectos de sus fronteras y condiciones.
Una década después, Naciones Unidas propuso nuevamente dividir el territorio en un Estado judío y otro árabe. La dirigencia judía aceptó el plan de 1947 y los líderes árabes lo rechazaron. Ese episodio fue otro punto fallido en la secuencia y nuevamente, una entidad estatal árabe palestina propuesta antes de la creación de Israel fracasó.
Décadas más tarde, los Acuerdos de Oslo de 1993 abrieron una etapa distinta. Israel reconoció a la Organización para la Liberación de Palestina y se retiró de centros de población palestinos, mientras se establecía la Autoridad Palestina. Ese proceso desembocó en las negociaciones de Camp David de julio de 2000 entre Ehud Barak y Yasser Arafat, bajo la mediación del presidente estadounidense Bill Clinton.
Barak aceptó la creación de un Estado palestino y realizó concesiones territoriales, incluidas propuestas relacionadas con Jerusalén. La cumbre terminó sin acuerdo. En diciembre de ese año, Clinton presentó parámetros que contemplaban un Estado palestino en Gaza y casi toda Judea y Samaria, intercambios territoriales y una capital en Jerusalén Este. Arafat tampoco aceptó esas condiciones.
En 2024, el expresidente Clinton declaró que Arafat había dejado pasar una propuesta que incluía Jerusalén Este como capital y aproximadamente 96% de Judea y Samaria, además de compensaciones territoriales. Para el también subdirector de comunicaciones durante el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu, los referentes palestinos "han preferido la lucha contra Israel a las concesiones necesarias para la creación de un Estado".
Otro intento llegó en 2008 con las negociaciones entre el primer ministro Ehud Olmert y Mahmoud Abbas. Freund cita las memorias del expresidente George Bush para señalar que la propuesta otorgaba a los palestinos la gran mayoría de Judea y Samaria, incluía arreglos sobre Jerusalén y contemplaba una conexión con Gaza. Según esa versión, Abbas finalmente no respaldó públicamente el acuerdo.
Las propuestas de 1937, 1947, 2000 y 2008 forman parte de un patrón de oportunidades diplomáticas que no culminaron en un Estado palestino. La pregunta obligada es ¿Por qué el rechazo sistemático a la creación de un estado palestino?