La industria automotriz mexicana pidió a los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá iniciar un diálogo para resolver diferencias tras la decisión estadounidense de no renovar el T-MEC. La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) advirtió que el anuncio aumenta la incertidumbre para un sector afectado por aranceles y por la revisión del acuerdo comercial.
El posicionamiento ocurrió después de que Estados Unidos anunciara, el 1 de julio de 2026, que no renovaría el T-MEC en su forma actual y propondría revisiones anuales. El acuerdo comercial, vigente desde 2020, sustituyó al TLCAN y regula una parte central del comercio de América del Norte.
AMIA señaló que la decisión estadounidense no reconoce el proceso de integración trilateral construido durante más de 30 años. El organismo sostuvo que esa integración generó beneficios económicos y sociales para México, Estados Unidos y Canadá, con la industria automotriz como uno de sus sectores más integrados.
El organismo industrial lamentó la determinación de Washington y afirmó que el escenario "no contribuye a la generación de certidumbre que requiere la industria automotriz". La asociación añadió que el sector ha sido afectado por los aranceles 232, los cuales, según su comunicado, colocaron a México en desventaja frente a otros países.
La Sección 232 se ha convertido en uno de los puntos más sensibles para el sector. En 2025, Estados Unidos aplicó medidas arancelarias de 25% a automóviles y autopartes bajo ese mecanismo, con reglas específicas para vehículos que califican bajo el T-MEC y contienen componentes no estadounidenses.
AMIA aclaró que el anuncio estadounidense no implica el fin inmediato del tratado. El artículo 34.7 del T-MEC establece que, si una de las partes no confirma su intención de extender el acuerdo, la Comisión debe realizar revisiones anuales durante el resto de la vigencia del tratado.
Ese mecanismo mantiene abierta la posibilidad de renovar el acuerdo más adelante. El texto del tratado prevé que las partes puedan extenderlo por otro periodo de 16 años si los tres países confirman su voluntad antes de la expiración del acuerdo.
Para la industria automotriz, el punto inmediato será convertir la revisión en una negociación que permita reducir presión arancelaria y mantener el trato comercial preferencial. AMIA indicó que la prioridad debe ser resolver desacuerdos y crear condiciones para renovar el T-MEC a la brevedad posible.
La asociación reiteró su disposición a colaborar con el gobierno mexicano en este proceso. También destacó la importancia de que cualquier diálogo produzca respuestas aceptables para las tres partes, en un momento donde los sectores manufactureros operan con cadenas de suministro integradas en Norteamérica.
La industria automotriz propuso usar las revisiones anuales previstas en el tratado o cualquier otro mecanismo acordado entre los tres gobiernos. El objetivo, según AMIA, es preservar la integración trilateral, el tratamiento comercial preferencial y la estabilidad que permitió consolidar a la industria automotriz como uno de los sectores principales del acuerdo.
Con la negativa de Estados Unidos, el T-MEC entra en una etapa de revisión prolongada sin cancelación automática. AMIA ubicó la discusión en dos frentes concretos: resolver los aranceles 232 y mantener condiciones de certidumbre para inversiones, producción y comercio automotriz en América del Norte.