La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó que el gobierno federal investigará al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, únicamente si la Fiscalía General de la República recibe pruebas "contundentes e irrefutables" por parte de autoridades de Estados Unidos. La declaración se produce tras la acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el mandatario estatal y otros funcionarios por presuntos vínculos con el crimen organizado.
Durante su posicionamiento en Palacio Nacional, la mandataria subrayó que el gobierno mexicano no encubrirá delitos, pero condicionó cualquier acción legal a la existencia de evidencia verificable. "Nosotros no vamos a cubrir a nadie que haya cometido un delito. Sin embargo, si no existen pruebas claras, es evidente que el objetivo de estas imputaciones por parte del Departamento de Justicia es político", declaró el 30 de abril de 2026.
???? #ÚLTIMAHORA | Sheinbaum defiende a Rocha Moya y pide a EEUU pruebas contundentes en su contra; afirma que si no se presentan es porque se trata de un "tema político".
— Luis Alberto Medina (@elalbertomedina) April 30, 2026
"No vamos a cubrir a nadie que haya cometido un delito, pero si no hay pruebas es tema político" pic.twitter.com/m9aD5ZwN99
En la misma intervención, Sheinbaum reiteró la postura del Ejecutivo frente a la participación extranjera en asuntos internos. "Debe quedar sumamente claro: bajo ningún motivo vamos a permitir la intromisión o injerencia de un gobierno extranjero en las decisiones que le competen exclusivamente al pueblo de México. Verdad, justicia y defensa de la soberanía. Esta es nuestra posición".
Las declaraciones surgen después de que autoridades estadounidenses presentaran cargos contra Rocha Moya y nueve funcionarios de Sinaloa. Según la fiscalía federal del Distrito Sur de Nueva York, los acusados habrían colaborado con el Cártel de Sinaloa en actividades relacionadas con el tráfico de drogas, incluyendo fentanilo, cocaína, heroína y metanfetamina.
Las acusaciones incluyen presunta protección a integrantes de la facción conocida como "Los Chapitos", liderada por los hijos de Joaquín "El Chapo" Guzmán. Además, se señala que los implicados habrían facilitado información confidencial, permitido actos de violencia y recibido pagos a cambio de su colaboración con el grupo criminal.
Entre los señalamientos también se incluye que Rocha Moya habría recibido apoyo electoral mediante intimidación a rivales políticos y participación en reuniones con miembros del cártel, de acuerdo con las investigaciones en curso en Estados Unidos.