Vivir junto a la Feria: tumultos y ruido, pero también oportunidades

Vivir junto a la Feria: tumultos y ruido, pero también oportunidades

Foto: Enfoque

Con el arranque de la Feria de Puebla 2026 este jueves, la dinámica en los alrededores del Centro Expositor, en Los Fuertes, cambia de forma significativa durante los 18 días que dura el acontecimiento. 

 

Para quienes viven o trabajan en la zona, la feria representa una dualidad: por un lado, un importante impulso económico; por otro, complicaciones que alteran la vida cotidiana. Durante un recorrido llevado a cabo por Imagen Poblana, se recogieron testimonios que reflejan este contraste.

 

En el ámbito comercial, los beneficios son evidentes. Elba, propietaria de “La Xilaquería de Loreto”, aseguró que desde las primeras horas del inicio de la feria las ventas se dispararon de manera notable. “En tan solo tres horas del primer día, vendí tres veces más que en un día normal”, comentó.
 

 

La comerciante explicó que, con base en experiencias de años anteriores y recomendaciones de otros negocios de la zona, se preparó con mayor cantidad de insumos ante la expectativa de un incremento en ventas que puede alcanzar hasta el 100 %. 

 

Para muchos establecimientos, este periodo representa una oportunidad clave para mejorar ingresos e incluso recuperarse de temporadas bajas.

 

Sin embargo, para los habitantes de colonias aledañas la percepción es distinta. Gabriel, vecino de la colonia Arboledas de Guadalupe, describió los días de feria como “un martirio”.

 

Uno de los principales problemas que señaló es el estacionamiento irregular. “Muchos automovilistas no respetan las entradas de las cocheras y se estacionan bloqueando accesos”, explicó. 
 

A esto se suma la presencia de franeleros, que permanecen durante toda la jornada y observan los movimientos de los residentes, lo que genera preocupación en materia de seguridad, ya que al concluir la feria ocurren robos en la zona.

 

Por ello, ante esta situación, varios vecinos han optado por reforzar sus viviendas con cercas eléctricas
 

El tránsito es otro de los factores que impacta directamente la vida diaria, la saturación vehicular en la Calzada Ignacio Zaragoza, particularmente en el acceso al estacionamiento del recinto ferial, dificulta el tránsito y, en ocasiones, impide a los residentes llegar a sus hogares. “Hay momentos en que las calles quedan prácticamente cerradas y no podemos entrar”, dijo Gabriel.

 

A ello se suma el consumo de alcohol con personas que hacen sus necesidades fisiológicas en la calle, lo que genera malos olores y condiciones insalubres en el entorno.

 

Y mientras la Feria de Puebla se consolida como uno de los acontecimientos más importantes en materia turística y económica para la entidad, su impacto en las zonas aledañas revela un reto constante: equilibrar los beneficios comerciales con la calidad de vida de quienes habitan en sus inmediaciones.

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