Sábado de Gloria, de ritual de purificación a “guerra de agua"

Sábado de Gloria, de ritual de purificación a “guerra de agua"

Foto: Enfoque

Pese a las campañas de autoridades y de la propia Iglesia para evitar el desperdicio, persiste la costumbre de lanzarse cubetazos, manguerazos o globos de agua durante el Sábado de Gloria.

 

Y es que, lo que hoy es motivo de risas, juegos y también multas — tiene en realidad un origen profundamente ligado a la fe católica, aunque con el paso del tiempo se transformó en una práctica popular.

 

Aunque no forma parte de los rituales oficiales de la Iglesia, esta tradición hunde sus raíces en la Edad Media; durante ese periodo, se imponía un luto riguroso por la muerte de Jesucristo, lo que incluía la prohibición de bañarse durante la Semana Santa. El agua, símbolo de limpieza y renovación espiritual, se reservaba para el Sábado Santo, al llegar ese día, los fieles se arrojaban agua como una forma de purificar sus pecados y retomar la higiene tras días de abstinencia.

 

Otra versión apunta al siglo IV, cuando el cristianismo se consolidó en el Imperio Romano, durante la Vigilia Pascual se llevaban a cabo bautismos masivos, por lo que, ante la gran cantidad de nuevos creyentes, los sacerdotes optaban por mojar a los fieles con agua bendita en lugar de utilizar la pila bautismal de forma individual. Con el tiempo, este simbolismo religioso se diluyó y dio paso a una celebración más festiva.

 

En México, la tradición cobró fuerza especialmente durante el siglo XX, en décadas como los años 80, 90 y principios de los 2000, el Sábado de Gloria se vivía como una auténtica “guerra de agua”; niños y adultos salían a las calles con cubetas, globos y mangueras para mojar a vecinos y transeúntes, en una jornada marcada por el desorden, pero también por la convivencia comunitaria.

 

En Puebla, la escena no era distinta, las calles se convertían en escenarios de juegos colectivos desde temprana hora. Familias enteras participaban en esta tradición, que en algunos casos se combinaba con otras expresiones como la quema de Judas o actividades religiosas, generando un contraste entre el recogimiento de días previos y la celebración popular.

 

Sin embargo, la crisis hídrica ha cambiado el panorama, actualmente, tirar agua en la vía pública puede derivar en sanciones que van desde multas de hasta 60 UMA —más de 6,000 pesos—, arrestos o trabajo comunitario en Puebla capital.

 

Tanto autoridades como la Iglesia han insistido en la necesidad de priorizar el cuidado del agua, lo que ha llevado a que la práctica disminuya o se traslade a espacios privados.

 

A diferencia de lo que ocurre en México, esta costumbre no es común en la mayoría de países católicos. En lugares como España, Filipinas o Polonia, el Sábado Santo se mantiene como una jornada solemne, centrada en vigilias, procesiones o representaciones religiosas, sin juegos relacionados con el agua.

 

El Sábado de Gloria se encuentra entre la tradición y la conciencia ambiental, lo que alguna vez simbolizó purificación y alegría por la Resurrección, ahora enfrenta el reto de adaptarse a un contexto de escasez.

 

Mientras algunos mantienen la costumbre, otros optan por formas más responsables de celebración. La tradición evoluciona y en tiempos donde el agua es cada vez más valiosa, la verdadera reflexión podría no estar en mojarse, sino en aprender a cuidarla.

Notas Relacionadas