Puebla, referente del turismo religioso en México

Puebla, referente del turismo religioso en México

Foto: Enfoque

Puebla y sus alrededores se consolidan, una vez más, como uno de los principales destinos de turismo religioso en México durante la temporada de Semana Santa, gracias a su vasta riqueza de templos, tradiciones centenarias y actividades que combinan fe, historia y cultura.

 

El turismo religioso es una modalidad de viaje motivada por la espiritualidad y la devoción, implica la visita a sitios sagrados, como iglesias, capillas y santuarios, así como la participación en peregrinaciones, procesiones y rituales que forman parte del patrimonio cultural de una región. 

 

En el caso de Puebla, esta experiencia se enriquece con su herencia colonial, el arte barroco y una profunda tradición viva que atrae tanto a fieles como a visitantes nacionales e internacionales.

 

Con más de 200 templos en la capital poblana, y la emblemática leyenda de las “365 iglesias” en San Pedro Cholula, Puebla se consolida como uno de los principales destinos de turismo religioso del país. Para Semana Santa 2026, que culmina el Domingo de Resurrección, las autoridades estiman la llegada de más de 80,000 visitantes y una derrama económica de alrededor de 300 millones de pesos

 

Entre las actividades más representativas destaca el Antiguo Viacrucis, se remonta a la época novohispana y fue impulsado por los franciscanos para evangelizar a los indígenas replicando fielmente el recorrido de Jesús en Jerusalén. Se trata de un circuito de 14 capillas a lo largo de un kilómetro que inicia en el Templo de San Francisco y culmina en el complejo del Calvario. Este año arrancó el viernes 27 de marzo y se repite cada viernes, es uno de los viacrucis más antiguos y auténticos de la ciudad. 

 

Otra tradición arraigada es la Visita de las Siete Casas, que se lleva a cabo el Jueves Santo, durante esta jornada, los fieles recorren siete templos emblemáticos para orar y rememorar la Pasión de Cristo, en una práctica que data de la época colonial y que ha sido retomada con fuerza en los últimos años.

 

El evento de mayor convocatoria es la Procesión de Viernes Santo, considerada una de las más grandes de América Latina, con una asistencia que oscila entre 160,000 y 180,000 personas. Este 2026 se celebrará el 3 de abril a las 12:00 horas, partiendo del atrio de la Catedral Metropolitana.

 

 

En la procesión participan siete imágenes de gran devoción: el Señor de las Maravillas, Jesús Nazareno, Nuestra Señora de los Dolores, la Virgen de la Soledad, Jesús de las Tres Caídas, Jesús de la Divina Misericordia y el Santo Niño Doctor de Tepeaca. El recorrido por el Centro Histórico dura entre tres y cuatro horas y representa un símbolo de identidad cultural para la ciudad.

 

Ese mismo día, a las 19:00 horas, se lleva a cabo la Procesión del Silencio, organizada por el Templo del Carmen. En un ambiente de recogimiento, las imágenes del Cristo del Santo Entierro y la Virgen de los Dolores recorren las calles en medio de un profundo respeto.

 

Entre otras actividades destacan la exposición de la Sábana Santa en el Templo del Calvario, vigente hasta el 3 de abril, así como el viacrucis teatral “El Eterno Redentor” en la junta auxiliar Ignacio Romero Vargas, que reúne a más de 15,000 espectadores y cerca de 500 actores.

 

Fuera de la capital, municipios cercanos también destacan por sus expresiones únicas de fe. En Atlixco, la procesión de los Engrillados, con más de un siglo de tradición, se lleva a cabo el Viernes Santo. En ella, cerca de 40 penitentes recorren varios kilómetros cargando pesadas cadenas y portando espinas como acto de sacrificio y manda.

 

En San Pedro Cholula, las celebraciones incluyen la elaboración de una monumental alfombra de aserrín de más de 170 metros en el zócalo, a partir del Jueves Santo. Sobre este tapiz efímero pasa la procesión del Señor de las Tres Caídas, en una fusión de simbolismo religioso y raíces prehispánicas.

 

La Semana Santa en Puebla no solo representa una de las celebraciones religiosas más importantes del año, sino también un motor cultural y económico para la región. Procesiones, representaciones, arte efímero y tradiciones centenarias convierten estas fechas en una experiencia integral que atrae turismo y fortalece la identidad local.

 

Y es así como Puebla abre sus puertas a visitantes que buscan no solo admirar su arquitectura y gastronomía, sino también vivir una de las expresiones de fe más profundas y arraigadas de México.

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