La escalada militar en el Golfo Pérsico incorporó una nueva fase tras la advertencia de Estados Unidos sobre posibles represalias contra Irán, en respuesta a ataques vinculados al campo gasífero South Pars y a instalaciones energéticas en Qatar. El señalamiento ocurre luego de una serie de ofensivas que afectaron infraestructura clave para el suministro global de gas.
El 18 de marzo, Irán denunció ataques con armamento balístico contra los yacimientos de South Pars, ubicados en el Golfo Pérsico, atribuidos a Israel en coordinación con Estados Unidos. Este complejo energético concentra cerca del 40% de las reservas internacionales de gas y abarca más de 2.5 millones de metros cuadrados, lo que lo posiciona como un punto estratégico para la seguridad energética global.
ÚltimaHora | CAOS GLOBAL: ATAQUE DISPARA EL GAS Y SACUDE LOS MERCADOS
— La Capital News (@LaCapitalNews) March 19, 2026
El bombardeo de EE.UU. e Israel contra el yacimiento South Pars, en Irán, desató una reacción inmediata: incendios, tensión geopolítica y temor por el suministro energético mundial.
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Las operaciones militares impactaron instalaciones de procesamiento de gas y petróleo, afectando el suministro eléctrico nacional iraní. De acuerdo con reportes oficiales, la infraestructura dañada abastece a más del 70% de la población. Autoridades locales en Asaluyeh, provincia de Bushehr, informaron que los incendios derivados de los ataques fueron controlados.
Posteriormente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su gobierno no tuvo conocimiento previo del ataque israelí contra South Pars. En su declaración pública, señaló: "Estados Unidos desconocía por completo este ataque", y agregó que Qatar tampoco estaba informado ni involucrado en la operación.
El mandatario también indicó que el daño causado al complejo fue limitado. Según sus palabras, "solo una pequeña parte del complejo resultó afectada". Sin embargo, destacó que Irán respondió con un ataque contra una planta de gas natural licuado en territorio qatarí, acción que calificó como injustificada: "Irán desconocía esto, así como cualquier otro dato relevante sobre el ataque a South Pars, y atacó injustificadamente una parte de la planta de gas natural licuado (GNL) de Qatar".
En ese contexto, Estados Unidos fijó una condición directa respecto a futuros ataques. Trump declaró: "Si la planta de GNL de Qatar vuelve a ser atacada, no dudaré en actuar. Con o sin el consentimiento de Israel, Estados Unidos destruirá por completo el Campo de Gas South Pars con una potencia y fuerza nunca antes vistas". Asimismo, añadió: "Israel no volverá a atacar este campo de gas South Pars, de vital importancia y valor, a menos que Irán, imprudentemente, decida atacar a un país inocente".
Incendio en refinería
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No, no es la refinería Olmeca. Es un misil iraní que hizo blanco en la refinería más grande de Israel, en el puerto de Haifa. pic.twitter.com/eatXgMUWbn
La situación generó reacciones en el mercado energético internacional. Tras los primeros ataques, el crudo Brent registró un aumento del 5%, mientras que el West Texas Intermediate subió 2.5%, según datos de comercio de combustibles fósiles consultados por NotiPress. Estos movimientos reflejan la sensibilidad del mercado ante interrupciones en infraestructuras clave.
Gobiernos de la región también se pronunciaron sobre la escalada. Emiratos Árabes Unidos advirtió que los bombardeos en South Pars podrían comprometer la seguridad energética global. La relevancia del Medio Oriente en la producción de gas natural, con cerca del 17% del total, mantiene en alerta a países socios y mercados internacionales, entre ellos China.