Franeleros: ganancias millonarias, violencia y una autoridad municipal indolente

Franeleros: ganancias millonarias, violencia y una autoridad municipal indolente

Foto: Enfoque

El problema de los franeleros en Puebla persiste como un fenómeno informal que continúa generando controversia; este martes, un equipo periodístico de Imagen Televisión fue agredido y asaltado por estos personajes en el Centro Histórico, mientras documentaban el apartado ilegal de lugares para estacionamiento. 

 

Esta agresión, sin duda, resalta la persistencia de la actividad, pese a blandengues operativos municipales y “supuestos” esfuerzos por regular el estacionamiento, como el tan cuestionado programa de parquímetros en polígonos del Centro Histórico, El Carmen-Huexotitla, Chulavista-Volcanes y Juárez-Santiago.

 

La informalidad persiste porque ocupa espacios públicos donde hay alta demanda de estacionamiento y poca oferta formal, lo que la hace redituable en zonas congestionadas.

 

Pero ¿cuánto gana aproximadamente un franelero en Puebla?

 

Aunque su actividad es informal y carece de regulación, el trabajo de los franeleros representa una fuente de ingresos significativa en distintas zonas de la ciudad, especialmente en el Centro Histórico y durante eventos masivos. Si bien no hay cifras oficiales actualizadas, estimaciones basadas en reportes nacionales y observaciones locales permiten dimensionar cuánto pueden ganar.

 

En zonas urbanas regulares, como el Centro Histórico o áreas con alta afluencia vehicular, los franeleros cobran entre 20 y 100 pesos por vehículo, ya sea por hora o por una estancia corta. De acuerdo con estimaciones del Instituto Mexicano para la Competitividad, aplicables a Puebla por sus similitudes urbanas con otras ciudades del país, los ingresos diarios pueden oscilar entre 1,200 y 1,500 pesos.

 

Esto implica que, trabajando entre cinco y seis días a la semana, un franelero puede obtener ingresos mensuales aproximados de 24,000 a 30,000 pesos, o incluso más en días de alta demanda.

 

En años anteriores, durante actos de gran afluencia, como la Feria de Puebla, conciertos en el Estadio Cuauhtémoc, festivales musicales o partidos de futbol, los cobros se incrementaban de manera considerable.

 

Las tarifas por estacionar un vehículo van desde 50 hasta 200 pesos en condiciones normales, pero podía elevarse a 300, 400 o incluso 500 pesos en zonas aledañas y de alta demanda.


 

Algunos casos documentados demuestran que durante la Feria de Puebla se llegaba a cobrar hasta 500 pesos por automóvil, mientras en el entorno del Estadio Cuauhtémoc, donde operan grupos organizados como la "28 de Octubre", se reportaban ingresos colectivos que alcanzaban hasta los 400,000 pesos diarios en jornadas pico. 

 

A nivel individual, un franelero puede superar los 2,000 o 3,000 pesos diarios, gracias a la rotación rápida de vehículos y, en algunos casos, a cobros de carácter coercitivo.

 

Y todos estos montos son ingresos netos, ya que la actividad no paga impuestos ni ofrece prestaciones laborales, por lo cual está situación explica en parte el atractivo económico del oficio, pese a su carácter ilegal.

 

Lugares con mayor presencia de franeleros en Puebla

 

Según reportes de la Dirección de Tránsito Municipal, las zonas de mayor concentración son el Centro Histórico en calles como la 14 Poniente, 7 Norte, 16 de Septiembre, El Carmen, alrededores del Zócalo, Paseo de San Francisco y bulevar 5 de Mayo, entre otras. Aquí operan diariamente, apartando lugares y cobrando por "cuidado".

 

En el Estadio Cuauhtémoc, cuando hay partidos de futbol o conciertos, el Centro Expositor y otras sedes de grandes concentraciones.

 

Otras áreas frecuentes son los polígonos de parquímetros, cómo el jardín de El Carmen, en Huexotitla, la avenida Juárez y en el barrio de Santiago. Asimismo durante los fines de semana en Analco y colonias con alta afluencia turística o comercial.

 

La realidad es que la persistencia de los franeleros evidencia fallas en estacionamientos públicos y más aún, en el tema de la regulación, pero también genera riesgos de violencia, como la reciente agresión a periodistas. Las autoridades aseguran que es ilegal obstaculizar la vía pública y prometen acciones para erradicar abusos, pero todo se queda en el discurso.

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