El Pentágono adquirió de manera secreta un dispositivo que podría estar vinculado al llamado síndrome de La Habana, que habría afectado a diplomáticos, funcionarios de inteligencia y militares estadounidenses, y estuvo un año probando el artefacto, informó este martes el medio CNN.
El lunes, la periodista Sasha Ingber, exfuncionaria del Departamento de Estado y de la estatal National Public Radio, afirmó que EEUU tuvo acceso al dispositivo que causa el síndrome de La Habana.
La periodista entrevistó a un presunto miembro de la guardia de seguridad del presidente venezolano, Nicolás Maduro, quien afirmó que fueron "neutralizados" de manera inexplicable por el comando del ejército de EEUU que detuvo al mandatario el pasado 3 de enero.
El Pentágono habría"comprado" el arma del "Síndrome de La Habana" según CNN
— Alerta Mundial (@TuiteroSismico) January 13, 2026
Y Fue utilizada En el operativo de extracción de Maduro.
El dispositivo supuestamente produce ondas de radio pulsadas, una posible causa de "episodios de salud anómalos".
Funcionarios estadounidenses lo… pic.twitter.com/j4Wl4Hsafs
Ingber afirma que estas declaraciones sugieren que el dispositivo ya fue utilizado en combate por EEUU.
El artefacto fue adquirido en una operación encubierta realizada por Investigaciones de Seguridad Nacional, una dependencia del Departamento de Seguridad Nacional, utilizando fondos del Departamento de Defensa durante los últimos meses del Gobierno de Joe Biden, que finalizó el 20 de enero de 2025, informó CNN citando dos fuentes.
Según estas fuentes, el Gobierno de EEUU pagó una suma de "ocho cifras" (al menos diez millones de dólares) por el artefacto.
Presuntamente, el dispositivo emite ondas de radio, lo que para los investigadores estadounidenses es un posible motivo de los síntomas sufridos por los diplomáticos y militares del país norteamericano.
La fuente citada por CNN explicó que, si bien el dispositivo no es hecho en su totalidad en Rusia, sí contiene componentes fabricados en el país euroasiático.
Los investigadores todavía estarían por determinar cómo un dispositivo capaz de causar tales daños podría ser portátil, al tiempo que una fuente afirmó que cabe en una mochila.
Los síntomas asociados con el síndrome de La Habana incluyen mareos, náuseas, dolores de cabeza y problemas de audición, y fueron reportados por primera vez por diplomáticos estadounidenses en Cuba en 2016 y 2017, y luego en China, en 2018.
Medios de prensa de EEUU informaron posteriormente que diplomáticos y funcionarios de inteligencia de EEUU y otros funcionarios de Gobierno reportaron casos similares en Viena, varios países de África, Tayikistán y Rusia.
El entonces director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, en inglés) de EEUU, William Burns, afirmó que varios cientos de personas fueron afectadas por el síndrome de La Habana.
En 2023, la comunidad de inteligencia de EEUU publicó una evaluación en la que concluye que los episodios de funcionarios y diplomáticos afectados por el síndrome de La Habana, no estuvieron vinculados a "adversarios extranjeros".